Como periodista, muchas veces he escuchado a diversas personas decir que la labor periodística es fácil y que cualquier la podría realizar. Comentan que no habría grandes dificultades al momento de escribir un texto y que no es necesario tener un diploma o haber estudiado en la universidad para trabajar como periodista y/o redactar bien.
Sin embargo, aquella postura no tiene argumentos concretos y la mayor prueba de esto es que, diariamente, uno ve textos mal redactados, frases orales mal construidas y uso de palabras que no existen. Es cierto que en algunos casos -que no son pocos, lamentablemente- estos errores (que en realidad son horrores) son cometidos por periodistas. También, es un hecho que, al menos en Chile, muchas escuelas de periodismo son de bajo nivel y, por lo mismo, generan periodistas que no están preparados para cumplir con el trabajo periodístico. Y qué decir de las líneas editoriales de muchos medios, la ignorancia de ciertos editores y la ceguera de directores, quienes insisten en fomentar un modelo empresarial que no ha generado movimientos positivos en los medios.
A pesar de todo lo anterior, y aquí vuelvo al tema inicial, escribir es fácil, pero hacerlo bien es muy difícil. La mayoría de las personas no se dan cuenta, pero la redacción es un arte. Y, como tal, son pocos los artistas que logran escribir contenidos ágiles, con vocabulario acorde al contexto y con una buena construcción gramatical. En este sentido, la teoría es importante y los conocimientos técnicos también lo son. Igualmente, la práctica ayuda mucho para perfeccionar el acto de escribir. Pero, finalmente, lo que dominará será el talento, pues, sí, solo los talentosos logran redactar bien.
A propósito de esto, dejo el ejemplo de una destacada profesional, que dice escribir de buena forma y que, incluso, se jacta de tener un estilo diferente. Lo que ella hace es una violación de los principios básicos del castellano y una demostración de esto último es un mensaje que escribió en Twitter. Mientras criticaba a otros, ella consideró que era lamentable que algunos "reducieran" algo. ¿Cómo puede ser que un(a) profesional, del ámbito que sea, no logre diferenciar entre "reducieran" y "redujeran"?
Para terminar, mencionaré una palabra que se usa a diario y que, lamentablemente, es un barbarismo. Se trata del concepto "americano", el cual muchas veces se ocupa para referirse a un estadounidense. Aquello es horroroso, pues la palabra "americano" aparece en periodistas, empresarios, diplomáticos, políticos, gerentes, académicos, etc. Y todos ignoran que es un barbarismo. Lo correcto es hablar de "estadounidense". Y el uso de "americano" estará bien utilizado en la medida que se refiera a algo que abarque a América. Por ejemplo, "Organización de Estados Americanos" y "países americanos".
A pesar de estas observaciones, estoy seguro que seguiré escuchando que el trabajo periodístico es fácil y que cualquiera es capaz de escribir bien. En fin.

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