Escucho el canto y la melodía del ritmo africano. Empiezo a recordar momentos pasados. No muy agradables, pero importantes.
¿Qué será de ti?
Luego estaremos de cumpleaños. Tú, llegarás al primer año. En mi caso, pasaré la barrera de los treinta y llegaré a 31.
No me conoces, pero yo sí te he visto. En una foto, aunque en forma clandestina. Que la desgraciada no lo sepa, porque si llegara a darse cuenta, quizás nos haría la vida aún más difícil. Lo que hace no tiene nombre y ella lo sabe.
Pero igual estamos en contacto. Lo sabes, lo sé. Lo sabemos.
No tenemos idea de cuándo nos miraremos los ojos. Sabemos que puede ser en mucho tiempo, pero eso no nos inhabilita para esperarnos.
Tranquilidad, no debes preocuparte. Yo no te olvido, por más que siga adelante con mi vida. La sangre no se puede eliminar. Los genes, tampoco. Y el sentimiento, aún menos.
Y ya estamos en ese sendero. Cada cual en su peregrinar, pero con destino obligado hacia aquel despunte. Ahí veo el viento, libre, sereno y pacífico. Ese viento que nos juntará.
¿Lo sientes?
Yo sí. Todos los días.
Y así, una y otra vez, escucho esta canción.
martes, 22 de julio de 2008
viernes, 4 de julio de 2008
Alergia + rinitis + smog = vaya sufrimiento
Ya es bastante tarde, al menos para mí. Es, exactamente, la 1:25 de la madrugada de este sábado y aunque ya debería estar acostado y durmiendo, sigo en pie. Me mantengo despierto, porque me gusta la noche, me atrae como si fuera una experimentada y seductora mujer, como aquellas que saben justo lo que uno está esperando.
En fin, en estos momentos estoy en la tensa espera. A alguien le podrá parecer una estupidez lo que ahora diré, pero en días como estos, en los cuales no hay muchas cosas que a uno lo saquen del tedio, entonces cualquier cosa puede ser especial.
Yo pensaba que era alérgico, pero aquello fue un craso error. Ahora me dijeron que también tengo rinitis vasomotora -ni sé qué significa eso-, asi que estoy doblemente mal. Al final, da lo mismo lo que tenga, porque las cosas tienen el mismo efecto, es decir, me llenan de congestión la vida. Peor que eso, aparecen los clásicos síntomas como las dificultades para respirar y quedarse dormido (por eso tendría que haberme acostado hace rato, porque la lucha es brava) y, también, los dolores de garganta, la tos seca y esa sensación de fiebre.
Cuando chico, bueno, si tenía alergia podía irme a otro lugar, dejar de comer lo que me provocaba la reacción alérgica o, por último, tomarme un antihistamínico. Pero ahora no es así.
Puedo hacer esas cosas, pero sigo enfermo. Como miles de santiaguinos que vivimos bajo el terrorífico influjo de la inoperancia de nuestros políticos. Siguen preocupados de sus partidos de tenis en la playa o del próximo tongo que harán en el Congreso. Y ahí dejan botados a los que votaron por ellos. Es que así es la política chilena. Tu votas por ellos y ellos te botan.
Qué triste realidad.
Casi tanto como tener alergia bajo una negra nube de smog.
Buenas noches los pastores.
En fin, en estos momentos estoy en la tensa espera. A alguien le podrá parecer una estupidez lo que ahora diré, pero en días como estos, en los cuales no hay muchas cosas que a uno lo saquen del tedio, entonces cualquier cosa puede ser especial.
Yo pensaba que era alérgico, pero aquello fue un craso error. Ahora me dijeron que también tengo rinitis vasomotora -ni sé qué significa eso-, asi que estoy doblemente mal. Al final, da lo mismo lo que tenga, porque las cosas tienen el mismo efecto, es decir, me llenan de congestión la vida. Peor que eso, aparecen los clásicos síntomas como las dificultades para respirar y quedarse dormido (por eso tendría que haberme acostado hace rato, porque la lucha es brava) y, también, los dolores de garganta, la tos seca y esa sensación de fiebre.
Cuando chico, bueno, si tenía alergia podía irme a otro lugar, dejar de comer lo que me provocaba la reacción alérgica o, por último, tomarme un antihistamínico. Pero ahora no es así.
Puedo hacer esas cosas, pero sigo enfermo. Como miles de santiaguinos que vivimos bajo el terrorífico influjo de la inoperancia de nuestros políticos. Siguen preocupados de sus partidos de tenis en la playa o del próximo tongo que harán en el Congreso. Y ahí dejan botados a los que votaron por ellos. Es que así es la política chilena. Tu votas por ellos y ellos te botan.
Qué triste realidad.
Casi tanto como tener alergia bajo una negra nube de smog.
Buenas noches los pastores.
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